Mi interés por la escultura empezó cuando aún era niña, desde el momento en que mi mirada se despertó para las formas intrigantes creadas por mi padre, el escultor Eder Carrielo (en memoria) le observando transformar huesos, alambres, arcilla o madera en esculturas. En mi primero contacto con el barro, ya adulta y estudiante en la facultad, la acción de moldear fue espontánea. Después, la pesquisa y cambio de materiales se tornaran parte de mi proceso de búsqueda.
Tengo como referencia de mi trabajo la pesquisa de materiales de Iole de Freitas y la forma contenida de Giacometti.